Este video explica perfectamente como puede sentirse un aspirante a cultureta cuando desea ya introducirse en un círculo cerrado de culturetas establecidos. No intentes engañarlos, te descubriran.
http://www.youtube.com/watch?v=wU4KqL-4D-o
Sobre la vida y circunstancias de un cultureta
domingo, 25 de octubre de 2009
sábado, 24 de octubre de 2009
Giros inesperados
Detour es una película de la que supe algo por primera vez leyendo el Mal de Montano, de Vila-Matas. El personaje narrador describía esta pelicula como la película más rara y mejor que he visto en mi vida. Y junto a la sintésis y descripción de esta película aparecía un fragmento del Diario de John Cheever (libro que compré hace poco y que tengo aquí, encima de la mesa, dispuesto para empezar a leerlo):
"En la madurez hay misterio , hay confusión. Lo que más hallo en este momento es una suerte de soledad. La belleza misma del mundo visible parece derrumbarse, sí, incluso el amor. Creo que ha habido un paso en falso, un viaje equivocado, he tomado un desvío erróneo. Pero no se cuando sucedió ni tengo esperanza de encontrarlo".
Para mi no es la mejor, ni la más rara película que he visto. Pero si una de las más irritantes y una pelígula que me gustó. Pero sí es una de las películas más irritantes que he visto nunca, que tiene un encanto extraño, negro, un poco sucio, y que me gustó. Una encanto que en parte proviene de haberse rodado con pocos medios y en muy poco tiempo (tan solo 6 días). Una película corta en la que no sobra nada, con un argumento que no parece demasiado meditado ni demasiado preocupado de su verosimilitud pero que quiza con ello provoque un mayos. Personajes que tienes comportamientos extraños y que son interpretados por actores que ni eran ni se convirtieron en estrellas, que actuan de manera inconstante, descontrolada, inconstante, de una manera que resulta armónica con la brusquedad, aspereza y amargura de la película. Sobretodo Ann Savage la actriz que interpreta a Vera un personaje que es el mayor acierto de la película: desequilibrada, fébril, luchadora consciente de haber sido derrotado por una enfermedad (y por otras dificultades en su vida que en la película se apuntan).
Película que me recordó en su ambiente a películas de terror y otras de ciencia ficción de serie B, y en realidad de ambas de algos estilos tiene también en su historia: Vera es más terrorífica que muchos psicopatas y el protagonista parece sufrir una maldición mágica-fantástica. Ahora se, que Edgard G Ulmer, uno de los directores que se considera que creo más arte por dolar invertido, hizo películas con Lugosi y otras como el hombre del planeta X.
Una película que hace sentir dentro de una pesadilla, en la que un hombre pasivo, se llena de valor y voluntad de hacer algo (aunque sea por desesperación) y se encuentra que nada sucede como podía esperar que es víctima de circunstancias, de una mala fortuna que hace imposible volver a tomar el camino correcto.
Me da la sensación de que el director cogió una historia que debía haber ido por una vía con más circulación, más cómoda y en la que hubiera pasado desapercida, pero decidió desviarse a una desierta carretera secundaria, y moviéndose a tronpicones, consiguió alcanzar un lugar que quizá no era aquel al que su talento pretendía llegar pero quizá sí era aquel al que estaba destinado a llegar.
"En la madurez hay misterio , hay confusión. Lo que más hallo en este momento es una suerte de soledad. La belleza misma del mundo visible parece derrumbarse, sí, incluso el amor. Creo que ha habido un paso en falso, un viaje equivocado, he tomado un desvío erróneo. Pero no se cuando sucedió ni tengo esperanza de encontrarlo".
Para mi no es la mejor, ni la más rara película que he visto. Pero si una de las más irritantes y una pelígula que me gustó. Pero sí es una de las películas más irritantes que he visto nunca, que tiene un encanto extraño, negro, un poco sucio, y que me gustó. Una encanto que en parte proviene de haberse rodado con pocos medios y en muy poco tiempo (tan solo 6 días). Una película corta en la que no sobra nada, con un argumento que no parece demasiado meditado ni demasiado preocupado de su verosimilitud pero que quiza con ello provoque un mayos. Personajes que tienes comportamientos extraños y que son interpretados por actores que ni eran ni se convirtieron en estrellas, que actuan de manera inconstante, descontrolada, inconstante, de una manera que resulta armónica con la brusquedad, aspereza y amargura de la película. Sobretodo Ann Savage la actriz que interpreta a Vera un personaje que es el mayor acierto de la película: desequilibrada, fébril, luchadora consciente de haber sido derrotado por una enfermedad (y por otras dificultades en su vida que en la película se apuntan).
Película que me recordó en su ambiente a películas de terror y otras de ciencia ficción de serie B, y en realidad de ambas de algos estilos tiene también en su historia: Vera es más terrorífica que muchos psicopatas y el protagonista parece sufrir una maldición mágica-fantástica. Ahora se, que Edgard G Ulmer, uno de los directores que se considera que creo más arte por dolar invertido, hizo películas con Lugosi y otras como el hombre del planeta X.
Una película que hace sentir dentro de una pesadilla, en la que un hombre pasivo, se llena de valor y voluntad de hacer algo (aunque sea por desesperación) y se encuentra que nada sucede como podía esperar que es víctima de circunstancias, de una mala fortuna que hace imposible volver a tomar el camino correcto.
Me da la sensación de que el director cogió una historia que debía haber ido por una vía con más circulación, más cómoda y en la que hubiera pasado desapercida, pero decidió desviarse a una desierta carretera secundaria, y moviéndose a tronpicones, consiguió alcanzar un lugar que quizá no era aquel al que su talento pretendía llegar pero quizá sí era aquel al que estaba destinado a llegar.
jueves, 15 de octubre de 2009
Autor bastardo
Decir que a uno le gusta Tarantino, no es la mejor frase de entrada en un circulo cultureta. A no ser que uno ya tenga una reputación y se lo pueda permitir. A no ser que uno tenga una fama de cultureta ortodoxo y quiera dar un toque de color o personal. A no ser que uno se introduzca en un grupo cultureta modernillo en un ambiente cool y tenga una frase posterior epatente, muy en la línea de un dialogo de una de sus películas.
Tarantino no es un director que haga películas para culturetas. Sus historias no buscan la trascendencia, sus reflexiones no pretenden descubrir grandes verdades, no pretende emocionar haciendo exhibición de una sensibilidad mayor que la de una poetisa adolescente embarazada, ni descubre caras de la realidad ocultas para el homus vulgaris.
Solo se preocupa del cine, de hacer el cine que le gusta, copiando de todas partes para hacer algo propio. El cine está por encima de todo, por encima de la realidad y por encima de la historia.
Y lo consigue. Incluso arriesgando mucho tiene un elevado porcentaje de acierto. Entretiene, divierte y a veces logra momentos extraordinarios, como la estupenda primera escena de bastardos.
No solo de películas afganas o indonesias se tiene que alimentar el cultureta. De vez en cuando sienta bien un cuarto de libra de Tarantino.
Tarantino no es un director que haga películas para culturetas. Sus historias no buscan la trascendencia, sus reflexiones no pretenden descubrir grandes verdades, no pretende emocionar haciendo exhibición de una sensibilidad mayor que la de una poetisa adolescente embarazada, ni descubre caras de la realidad ocultas para el homus vulgaris.
Solo se preocupa del cine, de hacer el cine que le gusta, copiando de todas partes para hacer algo propio. El cine está por encima de todo, por encima de la realidad y por encima de la historia.
Y lo consigue. Incluso arriesgando mucho tiene un elevado porcentaje de acierto. Entretiene, divierte y a veces logra momentos extraordinarios, como la estupenda primera escena de bastardos.
No solo de películas afganas o indonesias se tiene que alimentar el cultureta. De vez en cuando sienta bien un cuarto de libra de Tarantino.
domingo, 28 de junio de 2009
Arte mínimo
Viendo estos vídeos en los que no pasa nada durante horas quizá con la pretensión de que el vidente mantenga y profundice en su mirada, se sumerja en la imagen, hiptonizándose y adquiriendo un grado de penetración que le permita alcanzar un nivel de pensamiento al que nunga llega en la dinámica cotidiana o bien partirse el pecho de los que buscan interpretaciones y encima le dan dinero para sus tontás (ese nunca se sabe bien), me pregunto yo si habrá una posibilidad de trasladar este modo de expresión a lo escrito. Imaginemos un libro en blanco donde en cada página se imprima solo una palabra, que aparezcan en diferentes tamaños, colores, fuentes, como considere más conveniente el artista para causar impacto. Un ejemplo podría ser:
Miento
Sufri-Miento
Dolor
Analgesico
Industria
Anal
Mierda
Engaño
Miento
Dolor
Indoloro
Ilusión
Cómodo
Conviene
Viene
Ceguera
Guiar
Dictar
Dictador
Hombre
Máquina
Hombre-máquina
Elefante
Mesa
Monetarismo (y así hasta unas 200 páginas; no siempre las relaciones van a ser lineales)
Que a mi esto me parece mierda pero oye igual sería un hit.
Miento
Sufri-Miento
Dolor
Analgesico
Industria
Anal
Mierda
Engaño
Miento
Dolor
Indoloro
Ilusión
Cómodo
Conviene
Viene
Ceguera
Guiar
Dictar
Dictador
Hombre
Máquina
Hombre-máquina
Elefante
Mesa
Monetarismo (y así hasta unas 200 páginas; no siempre las relaciones van a ser lineales)
Que a mi esto me parece mierda pero oye igual sería un hit.
domingo, 10 de mayo de 2009
Otros Quijotes de la cultura.
El término Quijote creo que es apropiado para quien se decide a mantener una vida soñada que no puede disfrutar sino es con una visión transformada de la realidad que se amolde a la historia en la que quiere vivir. Se trata de una visión extrema, o al menos especialmente llamativa, de la interpretación convenientemente adaptada del mundo que todos practicamos en mayor o menor grado.
Es por ejemplo el caso de Florence Foster Jenkins una mujer que se empeño en ser soprano. Y su lucha no fue solo de voluntad, trabajo, determinación, sino que también tuvo que hacer en un enorme esfuerzo por ocultarse a sí misma su absoluta falta de cualidades, y considerarse toda una diva. Conseguió materializar su sueño de cantar en escenarios y grabar discos gracia a la fortuna heredada. Y parece ser que murió féliz, pese a que un mes antes de su muerte un repleto Carnegie Hall se rió de ella. Desde luego en este caso mucho peor es quien la ríe que quien la hace. Prefiero esta versión a otra que dice que murió de tristeza porque esta vez no pudo negarse a sí misma la dureza y unanimidad de las críticas.
Una historia interesante la suya, ¿era simplemente una friki, una loca, o alguién a quién le gustaba tanto cantar que no se resigno a no hacerlo a pesar de no estar dotada de un mínimo de cualidades? ¿Malgastó su dinero o su vida, o las supo emplear para conseguir ser féliz?¿Si alguién la hubiera convencido para que dejará de cantar y la hubiera obligado a aceptar que cantaba desastrosamente la hubiera salvado del rídiculo o la hubiera condenado a una vida desgraciada? Ahí dejo estas preguntas.
Es por ejemplo el caso de Florence Foster Jenkins una mujer que se empeño en ser soprano. Y su lucha no fue solo de voluntad, trabajo, determinación, sino que también tuvo que hacer en un enorme esfuerzo por ocultarse a sí misma su absoluta falta de cualidades, y considerarse toda una diva. Conseguió materializar su sueño de cantar en escenarios y grabar discos gracia a la fortuna heredada. Y parece ser que murió féliz, pese a que un mes antes de su muerte un repleto Carnegie Hall se rió de ella. Desde luego en este caso mucho peor es quien la ríe que quien la hace. Prefiero esta versión a otra que dice que murió de tristeza porque esta vez no pudo negarse a sí misma la dureza y unanimidad de las críticas.
Una historia interesante la suya, ¿era simplemente una friki, una loca, o alguién a quién le gustaba tanto cantar que no se resigno a no hacerlo a pesar de no estar dotada de un mínimo de cualidades? ¿Malgastó su dinero o su vida, o las supo emplear para conseguir ser féliz?¿Si alguién la hubiera convencido para que dejará de cantar y la hubiera obligado a aceptar que cantaba desastrosamente la hubiera salvado del rídiculo o la hubiera condenado a una vida desgraciada? Ahí dejo estas preguntas.
domingo, 19 de abril de 2009
¿Poner freno a la mala creatividad?
P. ¿No cree que hay una sobreabundancia de producciones en el cine español? No todo el mundo puede aspirar a estrenar. ¿No es esto poco realista?
R. El cine es el arte popular de nuestro tiempo y es natural que cada año se incorporen más y más directores y guionistas y que quieran hacer su película. Eso no se puede acotar. ¿Quién acota eso? ¿Vamos a poner un jurado?
Entrevista a la nueva ministra de cultura Ángeles González-Sinde.El País 19 de Abril 2009.
Interesante cuestión la que hace la ministra, formar un jurado que determine si alguna creaciones, en este caso de cine, deben hacerse públicas o permanecer en el reducido ámbito del
creador y como máximo sus allegados.
Surge desde el primer momento el problema de cual sería la composición adecuada de ese jurado. No creo que sea tan complicado formar un grupo de críticos heterógeneos que suelan diferir en sus análisis. Si un grupo tal se pusiera unanimemente de acuerdo en que algo es mierda la consideración estaría próxima a la objetividad y a lo absoluto.
Problema de nivel superior sería el quién elegiría los miembros de ese jurado; la ministra, guionista de Mentiras y Gordas, no parece la persona óptima.
Pero sí se solventasen las dificultades de su confección ¿podría aportar beneficios este jurado? Se me ocurre que si funcionasen de manera independiente e implacable podrían apartar algunas mierdas de las pantallas, sin importar lo importante que fuera el respaldo económico de estas mierdas. A la basura el dinero malgastado en una brutal campaña de marketing. Mierda eres y a la mierda te vas. Claro, tal idea será acusada de ser una expresión táliban de un presunto buen gusto, de ir contra la libertad de expresión y de mercado....vale, vale, pero hay me produce un cierto deleite estético esta condena de las mierdas superfinanciadas.
Por supuesto, también podría frenar la entrada de las mierdas pretenciosas sin talento, calificadas así por decisión unánime. Además en caso de que el jurado se equivocase, en nuestros tiempos es fácil poner a disposición de otras la obras; solo hay que conseguir que aquellos a quien puede gustar, si existen, hagan un pequeño esfuerzo para acceder a ella y le dediquen algo de su tiempo.
Otro tema sería el tema de las mierdas por falta de recursos y de las mierdas por falta de talento pero creadas por gente llena de ilusión y de ganas. Pienso en obras como las de Ed Wood. Esas obras debieron hacerse populares. No se porque, siento cierta simpatía por estos personajes que sin estar para nada dotados para el arte, se empecinan en crear y mostrar al mundo lo que hacen. ¿Hubiera sido más féliz Ed Wood, si alguien hubiera conseguido convencerlo de lo que hacía era mierda? ¿lo habría aceptado él? ¿no ha sido bueno en algún sentido en que el consiguiera hacer películas y que su obra se haya conservado? Su obra en cuanto películas carece de interés pero su obra en cuanto a su vida vale la pena por esa extraña personalidad, por ese esfuerzo, por ser inaccesible al desaliento, por ese quijotismo artistico.
R. El cine es el arte popular de nuestro tiempo y es natural que cada año se incorporen más y más directores y guionistas y que quieran hacer su película. Eso no se puede acotar. ¿Quién acota eso? ¿Vamos a poner un jurado?
Entrevista a la nueva ministra de cultura Ángeles González-Sinde.El País 19 de Abril 2009.
Interesante cuestión la que hace la ministra, formar un jurado que determine si alguna creaciones, en este caso de cine, deben hacerse públicas o permanecer en el reducido ámbito del
creador y como máximo sus allegados.
Surge desde el primer momento el problema de cual sería la composición adecuada de ese jurado. No creo que sea tan complicado formar un grupo de críticos heterógeneos que suelan diferir en sus análisis. Si un grupo tal se pusiera unanimemente de acuerdo en que algo es mierda la consideración estaría próxima a la objetividad y a lo absoluto.
Problema de nivel superior sería el quién elegiría los miembros de ese jurado; la ministra, guionista de Mentiras y Gordas, no parece la persona óptima.
Pero sí se solventasen las dificultades de su confección ¿podría aportar beneficios este jurado? Se me ocurre que si funcionasen de manera independiente e implacable podrían apartar algunas mierdas de las pantallas, sin importar lo importante que fuera el respaldo económico de estas mierdas. A la basura el dinero malgastado en una brutal campaña de marketing. Mierda eres y a la mierda te vas. Claro, tal idea será acusada de ser una expresión táliban de un presunto buen gusto, de ir contra la libertad de expresión y de mercado....vale, vale, pero hay me produce un cierto deleite estético esta condena de las mierdas superfinanciadas.
Por supuesto, también podría frenar la entrada de las mierdas pretenciosas sin talento, calificadas así por decisión unánime. Además en caso de que el jurado se equivocase, en nuestros tiempos es fácil poner a disposición de otras la obras; solo hay que conseguir que aquellos a quien puede gustar, si existen, hagan un pequeño esfuerzo para acceder a ella y le dediquen algo de su tiempo.
Otro tema sería el tema de las mierdas por falta de recursos y de las mierdas por falta de talento pero creadas por gente llena de ilusión y de ganas. Pienso en obras como las de Ed Wood. Esas obras debieron hacerse populares. No se porque, siento cierta simpatía por estos personajes que sin estar para nada dotados para el arte, se empecinan en crear y mostrar al mundo lo que hacen. ¿Hubiera sido más féliz Ed Wood, si alguien hubiera conseguido convencerlo de lo que hacía era mierda? ¿lo habría aceptado él? ¿no ha sido bueno en algún sentido en que el consiguiera hacer películas y que su obra se haya conservado? Su obra en cuanto películas carece de interés pero su obra en cuanto a su vida vale la pena por esa extraña personalidad, por ese esfuerzo, por ser inaccesible al desaliento, por ese quijotismo artistico.
sábado, 18 de abril de 2009
El cultureta; su característica dinámica
"Le pregunto por la exposición del Prado a un amigo que ya ha ido a verla y me cuenta que ha comprobado que Bacon ya no le gusta tanto como antes. De más joven Bacon era uno de sus pintores; ahora le gusta mucho más Mark Rothko, que cuando era joven le cansaba. Quizás a mí me pasará lo mismo. Cuando uno es joven lo obvio le apasiona, le permite la seguridad de una conmoción indiscutible."
Antonio Muñoz Molina - Babelia 14/03/09
El cultureta es un ser inquieto. Siempre esta buscando encontrar nuevos mundos, nuevos yacimientos de belleza, nuevas fuentes de sabiduría.
En sus inicios el cultureta descubre, siguiendo a algún lider, algo que le parece sumamente bello, elevado, brillante y piensa que nada más necesitara, tan solo profundizar allí y como mucho explorar los aledaños.
Pero su curiosidad siempre satisfecha no puede reposar tranquila ni aun experimentando algo que en ese momento considera perfecto. En seguida, se mueve hacia aquello de lo que escucha hablar, de lo que se escribe con admiración.
En especial, es este mundo con tantas sugerencias que nos llegan, a veces nos atacan, para un cultureta resulta casí imposible no seguir nuevos caminos.
El cultureta, que no es un profesional dedicado a un campo concreto, ni un estudioso dispuesto a escribir decenas de libros sobre cuestiones a las que se dedica una línea es las enciclopedias más amplias, tiene una tendencia de repartir el tiempo dedicado a la cultura entre muchos intereses diversos. Es, intelectualmente hablando, un tanto picaflor. Eso puede hacer que no sea experto en ningún area, pero hace que tenga nociones de una bastísima variedad de temas, de autores, de obras. Al cultureta casí todo le suena aunque le puede costar un tanto improvisar un discurso prolongado y convenientemente detallado de algo de lo que alguna vez vio, lecho, escuchó.
Según va avanzando en sus años de cultureta, va dejando atrás aquello que en sus primeros pasos le pareció espléndido por cuestiones de más profundidad, más enjundia, más complejidad.Generalmente cuando recuerda aquello que hace años le gustaba tanto y dejó atras lo hace con cariño pensando que aquello fue un preámbulo necesario para lograr el entendimiento de los frutos del pensamiento más hondo, o la revelación y el consiguiente disfrute de aspectos del arte que estaban ocultos para él. Aunque a veces, prefiero no acordarse, menos comentar gustos y aficiones pasadas. Y sí alguna vez algún viejo conocido le recuerda algúna opinión o crítica, que provoca un rubor en su rostro, incluso llega a renegar de su pasado.
Suele ocurrir que los culturetas en sus últimos años descansa. Reduce sus inquietudes y se siente satisfecho volviendo uno y otra vez a aquello que de todo lo que ha conocida en su relación con la cultura más le ha satisfechos, más le gustó.
Agitación, insatisfacción, dispersión del cultureta, sobre todo del moderno, sobrestimulado. Demasiado grande la cosecha de la cultura para poder recolectarla todo sin que nada se le pierde, demasiado grande la ambición del cultureta para contentarse con un pequeño huerto. Curiosidad hipermetrope con peor visión cercana que la mayoría pero capaz de disfrutar de un amplio y hermoso panorama.
Antonio Muñoz Molina - Babelia 14/03/09
El cultureta es un ser inquieto. Siempre esta buscando encontrar nuevos mundos, nuevos yacimientos de belleza, nuevas fuentes de sabiduría.
En sus inicios el cultureta descubre, siguiendo a algún lider, algo que le parece sumamente bello, elevado, brillante y piensa que nada más necesitara, tan solo profundizar allí y como mucho explorar los aledaños.
Pero su curiosidad siempre satisfecha no puede reposar tranquila ni aun experimentando algo que en ese momento considera perfecto. En seguida, se mueve hacia aquello de lo que escucha hablar, de lo que se escribe con admiración.
En especial, es este mundo con tantas sugerencias que nos llegan, a veces nos atacan, para un cultureta resulta casí imposible no seguir nuevos caminos.
El cultureta, que no es un profesional dedicado a un campo concreto, ni un estudioso dispuesto a escribir decenas de libros sobre cuestiones a las que se dedica una línea es las enciclopedias más amplias, tiene una tendencia de repartir el tiempo dedicado a la cultura entre muchos intereses diversos. Es, intelectualmente hablando, un tanto picaflor. Eso puede hacer que no sea experto en ningún area, pero hace que tenga nociones de una bastísima variedad de temas, de autores, de obras. Al cultureta casí todo le suena aunque le puede costar un tanto improvisar un discurso prolongado y convenientemente detallado de algo de lo que alguna vez vio, lecho, escuchó.
Según va avanzando en sus años de cultureta, va dejando atrás aquello que en sus primeros pasos le pareció espléndido por cuestiones de más profundidad, más enjundia, más complejidad.Generalmente cuando recuerda aquello que hace años le gustaba tanto y dejó atras lo hace con cariño pensando que aquello fue un preámbulo necesario para lograr el entendimiento de los frutos del pensamiento más hondo, o la revelación y el consiguiente disfrute de aspectos del arte que estaban ocultos para él. Aunque a veces, prefiero no acordarse, menos comentar gustos y aficiones pasadas. Y sí alguna vez algún viejo conocido le recuerda algúna opinión o crítica, que provoca un rubor en su rostro, incluso llega a renegar de su pasado.
Suele ocurrir que los culturetas en sus últimos años descansa. Reduce sus inquietudes y se siente satisfecho volviendo uno y otra vez a aquello que de todo lo que ha conocida en su relación con la cultura más le ha satisfechos, más le gustó.
Agitación, insatisfacción, dispersión del cultureta, sobre todo del moderno, sobrestimulado. Demasiado grande la cosecha de la cultura para poder recolectarla todo sin que nada se le pierde, demasiado grande la ambición del cultureta para contentarse con un pequeño huerto. Curiosidad hipermetrope con peor visión cercana que la mayoría pero capaz de disfrutar de un amplio y hermoso panorama.
La innovación en el arte y sus simulacros.
Tres solistas, baja ante la brutalidad de una ópera en Colonia
El montaje 'Sansón y Dalila', que se sitúa en el Oriente Próximo actual, incluye ametrallamientos y una violación en masa
El País- 18-04-2009
El deseo de innovación de artística, sí es honesto, es no solo loable sino una muestra de valentía y personalidad. Pero en estos tiempos de información global donde es posible conocer todo lo se hace y se ha hecho en cualquier parte del mundo, innovar por una parte es enormemente complicado y por otra parte se convierte en un deseo al que sucumben no solo los más talentosos sino a los que están tan ansiosos de universal reconocimiento como carentes de la capacidad necesaria para aportar nada valioso.
Sino puede optar por la honesta y auténtica innovación para las que es necesaria disponer de gran creatividad y aparte que tener fortuna para que el riesgo aceptado tenga un resultado afortunado, hay que recurrir a simulacros de novedad. Entre estos simulacros se me ocurren la negación absoluta, es decir, hacer lo opuesto de lo que se supone conveniente para cumplir los patrones clásicos de belleza y buen gusto. El valor de esta "innovación", si carece de otro sentido e intención que el de la negación comentada es el que se podría atribuir a un presunto transformador de la novela que presentara un libro igual a un Quijote en el que las oraciones afirmativas se hubieran convertido en negativas y viceversa.
Otra forma de simulación de la innovación la podríamos recoger bajo el título pump up the volume o echalé guindas al pavo. Ésta estaría ligada con la noticia recogida al inicio. Consistiría en llenar la obra presentada de elementos que estimularan impulsos primarios y que superaran los límites que hasta el momento se ha respetado para no causar desagrado o malestar en el espectador, oyente o lector. Se introduce violencia, sexo, escatología a saco Paco. Suele estar relacionado con otro modo de simulación de modernidad consistente en la provocación facilona. En la que no es un intelegente modo de que quien recibe el mensaje haga frente a sus frecuencies o se vea forzada a cuestionar su manera de ver la realidadad. No, esta provocación es del tipo mentar a la madre. Consiste en atacar simbolos religiosos, culturales, políticos, nacionales, lógicamente provocando el enojo de muchos y que alguno califique la obra de transgresora en lugar de maleducada tontá.
Por supuesto la innovación es necesaria, por supuesto implica superar los límites respetados hasta ese momento, y por supuesto supone un riesgo que aun siendo afortunado solo gustará a algunos, pero no por ello hay que aceptar a los que pa que se meten, que sin sentido, sin visión, sin más intención que el aparentar ser diferentes materializan que otros tiraron a la papelera por considerarlas pésimas ocurrencias.
El montaje 'Sansón y Dalila', que se sitúa en el Oriente Próximo actual, incluye ametrallamientos y una violación en masa
El País- 18-04-2009
El deseo de innovación de artística, sí es honesto, es no solo loable sino una muestra de valentía y personalidad. Pero en estos tiempos de información global donde es posible conocer todo lo se hace y se ha hecho en cualquier parte del mundo, innovar por una parte es enormemente complicado y por otra parte se convierte en un deseo al que sucumben no solo los más talentosos sino a los que están tan ansiosos de universal reconocimiento como carentes de la capacidad necesaria para aportar nada valioso.
Sino puede optar por la honesta y auténtica innovación para las que es necesaria disponer de gran creatividad y aparte que tener fortuna para que el riesgo aceptado tenga un resultado afortunado, hay que recurrir a simulacros de novedad. Entre estos simulacros se me ocurren la negación absoluta, es decir, hacer lo opuesto de lo que se supone conveniente para cumplir los patrones clásicos de belleza y buen gusto. El valor de esta "innovación", si carece de otro sentido e intención que el de la negación comentada es el que se podría atribuir a un presunto transformador de la novela que presentara un libro igual a un Quijote en el que las oraciones afirmativas se hubieran convertido en negativas y viceversa.
Otra forma de simulación de la innovación la podríamos recoger bajo el título pump up the volume o echalé guindas al pavo. Ésta estaría ligada con la noticia recogida al inicio. Consistiría en llenar la obra presentada de elementos que estimularan impulsos primarios y que superaran los límites que hasta el momento se ha respetado para no causar desagrado o malestar en el espectador, oyente o lector. Se introduce violencia, sexo, escatología a saco Paco. Suele estar relacionado con otro modo de simulación de modernidad consistente en la provocación facilona. En la que no es un intelegente modo de que quien recibe el mensaje haga frente a sus frecuencies o se vea forzada a cuestionar su manera de ver la realidadad. No, esta provocación es del tipo mentar a la madre. Consiste en atacar simbolos religiosos, culturales, políticos, nacionales, lógicamente provocando el enojo de muchos y que alguno califique la obra de transgresora en lugar de maleducada tontá.
Por supuesto la innovación es necesaria, por supuesto implica superar los límites respetados hasta ese momento, y por supuesto supone un riesgo que aun siendo afortunado solo gustará a algunos, pero no por ello hay que aceptar a los que pa que se meten, que sin sentido, sin visión, sin más intención que el aparentar ser diferentes materializan que otros tiraron a la papelera por considerarlas pésimas ocurrencias.
lunes, 23 de marzo de 2009
"Sé que todo es relativo, subjetivo; pero el mismo tipo de impulso, que siento lleno de innegable certeza, que me hace pensar ¡sol! al ver amanecer, provoca que ahora piense ¡mierda!".
Extracto del libro “Qué quieres que te diga: una crítica al menos honesta” de Fortunato Pérez.
A veces el cultureta no duda. A veces tiene la certeza absoluta de que lo que está presenciando es arte o es mierda. Hoy hablaré del segundo caso.
Hace poco, en un concierto de clásica tuve esa sensación. Un concierto en el que el programa estaba compuesto fundamentalmente compuesto por clásicos, obras de una belleza que se reconoce con facilidad, que puede no deslumbrar pero que es apreciada por casi cualquier espectador atento y receptivo.
Y en medio de todo esto una obra de estreno. Música contemporánea. Ya sería bastante cuestionable la decisión de incluir una obra que no respetará las cánones clásicos de belleza, pero si la creación es grosera con cualquier criterio imaginable de belleza, uno piensa que quien tuvo la idea de incluir semejante pieza tuvo tan poco acierto en su decisión, como la tuvo el compositor en la suya al elegir oficio.
Calificaría la creación en el grupo “no tengo ningún talento, pero trato de aparentar un gran dominio y complejidad a fuerza de hacer cosas raras”. Y cuando hablo de hacer cosas raras no me refiero a algo poco convencional como por ejemplo componer llegar de ultraagudos o infragraves, cuestionable, pero con fundamento. No; hablo de algo sin sentido y sin más intención que aparentar una hondura inexistente. Como tener a un muy competente cuarteto de cuerda y hacerle tocar de forma totalmente contraria a la naturaleza de sus instrumentos. Una aberración comparable a pegar una patada a un bailarín para que baile cojo, o tapar los ojos con una venda al director de fotografía.
En esta ocasión, la respuesta general del público, aunque educada por respeto a los músicos y al entorno, dejo claro cuál era la reacción que había provocado la obra, pero incluso si hubiera habido una aprobación mayoritaria ésta no habría creado ninguna duda pues en esta ocasión veía la delgada línea roja muy lejos desde una región muy interior de ese territorio llamado mierda.
Extracto del libro “Qué quieres que te diga: una crítica al menos honesta” de Fortunato Pérez.
A veces el cultureta no duda. A veces tiene la certeza absoluta de que lo que está presenciando es arte o es mierda. Hoy hablaré del segundo caso.
Hace poco, en un concierto de clásica tuve esa sensación. Un concierto en el que el programa estaba compuesto fundamentalmente compuesto por clásicos, obras de una belleza que se reconoce con facilidad, que puede no deslumbrar pero que es apreciada por casi cualquier espectador atento y receptivo.
Y en medio de todo esto una obra de estreno. Música contemporánea. Ya sería bastante cuestionable la decisión de incluir una obra que no respetará las cánones clásicos de belleza, pero si la creación es grosera con cualquier criterio imaginable de belleza, uno piensa que quien tuvo la idea de incluir semejante pieza tuvo tan poco acierto en su decisión, como la tuvo el compositor en la suya al elegir oficio.
Calificaría la creación en el grupo “no tengo ningún talento, pero trato de aparentar un gran dominio y complejidad a fuerza de hacer cosas raras”. Y cuando hablo de hacer cosas raras no me refiero a algo poco convencional como por ejemplo componer llegar de ultraagudos o infragraves, cuestionable, pero con fundamento. No; hablo de algo sin sentido y sin más intención que aparentar una hondura inexistente. Como tener a un muy competente cuarteto de cuerda y hacerle tocar de forma totalmente contraria a la naturaleza de sus instrumentos. Una aberración comparable a pegar una patada a un bailarín para que baile cojo, o tapar los ojos con una venda al director de fotografía.
En esta ocasión, la respuesta general del público, aunque educada por respeto a los músicos y al entorno, dejo claro cuál era la reacción que había provocado la obra, pero incluso si hubiera habido una aprobación mayoritaria ésta no habría creado ninguna duda pues en esta ocasión veía la delgada línea roja muy lejos desde una región muy interior de ese territorio llamado mierda.
domingo, 8 de marzo de 2009
La delgada línea roja entre mierda y arte,
"No hay certezas, solo teorías"- Extracto de "Yo leo a Kierkegard: Tratado de la desesperación del cultureta".
Quiero hacer una primera aproximación a una de las principales causas de angustia del cultureta: decidir si algo es mierda o arte.
Cuando un cultureta siente que camina sobre esa delgada línea roja, que tan fácil para él es inclinarse hacia uno u otro lado, y que igual de numerosos y consistentes podían ser sus argumentos para defender una u otra consideración, vuelve a él el viejo cuento del nuevo traje del emperador .
Los riesgos que corre el cultureta, derivados de su inquietud y de su deseo insaciable de nuevos descubrimientos, le llevan a encontrarse en situaciones de mucha inseguridad. Se enfrenta a nuevas propuestas que crean una enorme dificultad para la emisión de un juicio.
Si el gusto del cultureta cree intuir algo, que no logra apreciar pero que está convencido de que esta ahí, o si confía plenamente en juicios ajenos muy favorables, se encuentra entonces ante una experiencia de verse superado, de la que ya inicie el comentario, que es también dificil pero no tan angustiosa.
El problema serio es cuando realmente el cultureta no sabe si ve lo que no hay, o si se esta imaginando que existe lo que nunca ha estado. El cultureta tiene ideas opuestas, impulsos contradictorios. Unos le sugieren emociones latentes, le susurran mensajes secretos; otros le indican simple y llanamente, no te engañes esto es mierda, no hay que dedicarle más tiempo ni más esfuerzo, es una tontería sin sentido ni sensibilidad, no te tires de cabeza que hay muy poca profundidad. Y el cultureta no sabe de donde provienen esos mensajes. Puede ser que su origen sean sus pretensiones de cultureta, que su vanidad le lleva a pensar que es capaz de percibir lo invisible o por el contrario que descubre la vacuidad y simpleza de lo que otros admiran. También puede ocurrir que influyan un elemental rechazo a lo nuevo. O que, a favor o en contra, esten influyendo prejuicios, el efecto de comentarios ajenos, asociaciones involuntarias, factores del entorno, el no querer repetir antiguos errores cometidos por dejarse seducir por lo que nunca cumplió expectativas o rechazar lo que luego se mostró excelso...
Quiero hacer una primera aproximación a una de las principales causas de angustia del cultureta: decidir si algo es mierda o arte.
Cuando un cultureta siente que camina sobre esa delgada línea roja, que tan fácil para él es inclinarse hacia uno u otro lado, y que igual de numerosos y consistentes podían ser sus argumentos para defender una u otra consideración, vuelve a él el viejo cuento del nuevo traje del emperador .
Los riesgos que corre el cultureta, derivados de su inquietud y de su deseo insaciable de nuevos descubrimientos, le llevan a encontrarse en situaciones de mucha inseguridad. Se enfrenta a nuevas propuestas que crean una enorme dificultad para la emisión de un juicio.
Si el gusto del cultureta cree intuir algo, que no logra apreciar pero que está convencido de que esta ahí, o si confía plenamente en juicios ajenos muy favorables, se encuentra entonces ante una experiencia de verse superado, de la que ya inicie el comentario, que es también dificil pero no tan angustiosa.
El problema serio es cuando realmente el cultureta no sabe si ve lo que no hay, o si se esta imaginando que existe lo que nunca ha estado. El cultureta tiene ideas opuestas, impulsos contradictorios. Unos le sugieren emociones latentes, le susurran mensajes secretos; otros le indican simple y llanamente, no te engañes esto es mierda, no hay que dedicarle más tiempo ni más esfuerzo, es una tontería sin sentido ni sensibilidad, no te tires de cabeza que hay muy poca profundidad. Y el cultureta no sabe de donde provienen esos mensajes. Puede ser que su origen sean sus pretensiones de cultureta, que su vanidad le lleva a pensar que es capaz de percibir lo invisible o por el contrario que descubre la vacuidad y simpleza de lo que otros admiran. También puede ocurrir que influyan un elemental rechazo a lo nuevo. O que, a favor o en contra, esten influyendo prejuicios, el efecto de comentarios ajenos, asociaciones involuntarias, factores del entorno, el no querer repetir antiguos errores cometidos por dejarse seducir por lo que nunca cumplió expectativas o rechazar lo que luego se mostró excelso...
En fin, una grave dificultad a la que tiene inevitablemente que hacer frente el cultureta. Si esperan que les de una respuesta para resoverlo, lo siento, no soy capaz. Solo puede relatar las maneras de afrontarlo, las resultantes de experiencias propias, y las ajenas conocidas.
sábado, 7 de marzo de 2009
Sobre la presunta actitud despreciativa de un cultureta
"Mi ignorancia es grande: la vuestra mucho mayor"- Cultureta anónimo.
Frases como estas que deben entenderse en su contexto y valorando todos sus significados e intenciones, y algunas actuaciones que han sido mal interpretadas o que si lo han sido bien deben considerarse aisladas y excepcionales, han llevado a asociar a la figura del cultureta una actitud de superioridad y de desprecio que, según los defensores de esta apreciación, aplicaría a una mayoría de las personas y de las obras culturales.
Pero la propia naturaleza de la actividad del cultureta, cuando ejerce como tal, y por tanto en lo que iguala a los culturetas, que luego en cuanto características personales pueden ser muy diferentes, los pueden haber encantadores y muy desagradables, yo he conocido de todo, es para contar en otro momento, pero volviendo al tema de hoy, los culturetas en cuanto culturetas es muy extraño que tengan esa actitud despreciativa.
En lo que respecta a las personas que les rodean, el cultureta tiene formación y disciplina de carácter suficiente para mantener siempre respeto y educación, y nunca se va a considerar superior a otra porque éste tenga menor cultura. Lo que quizá puede inducir a error de apreciación es la infatigable lucha del cultureta contra la ignorancia. Qué no contra el ignorante, si bien es cierto que al cultureta siente un cierto efecto de repulsión hacia las personas que no tienen ningun deseo de mejora, que se sienten plenamente satisfechos de su ignorancia y sus formas vulgares. Pero en cualquier el cultureta los respeta como seres humanos que son, o al menos como seres vivos que son.
En cuanto a las obras culturales, no se le puede reprochar al cultureta tener criterio propio, y es normal que lo manifieste con entusiasmo y emoción dada la importancia que le da al tema. Pienso que puede estimarse una actitud despreciativa porque el cultureta se suele mostrar especialmente duro en las críticas de obras que tienen gran éxito. En realidad mejor decir productos en lugar de obras pues se trata de engendros industriales sin ningun intención artística. Y claro, si en una reunión el cultureta esta rodeado de personas que hablan elogiosamente de uno de esos productos, y si el cultureta, que suele preferir guardar un prudente silencio en estas situaciones, es preguntado y responde que a él personalmente, que tiene un gusto quizá muy particular, le parece una descomunal mierda, pues a los otros ya les viene el pensamiento de ya esta el listo. Pero no es el cultureta un censor, menos un inquisidor, que promueva quemar en la hoguera esos productos (seguramente provocarían un humo tóxico muy desagradable incluso dañino).
Otra expresión del criterio propio del cultureta sería el catalogar como sobrevalorados a autores muy bien considerados por culteretas veteranos o críticos prestigiosos. Si el gusto educado de un cultureta rechaza a estos autores o alguna de sus obras más representativas hace bien en no comulgar con esas apreciaciones admirativas por muy venerables que sean las personas que las comportan.
Combatir la ignorancia, manifestar, porque no con cierta vehemencia, un criterio, pero de ahí a despreciar, y mucho menos a personas... Cierto es que resulta dificil entender, a aquellos que creen que en su interior ahí que manifestar sin cuestionarse lo más mínimo si tienen talento y sin dedicar ningún esfuerzo a aprender las técnicas que le permitirían un mejor expresar. Resulta dificil soportar a los comentaristas de emisoras musicales comerciales que se permiten calificar como genios a individuos cuya escasez de talento es solo comparable a su falta de verguenza. Es francamente molesto que las únicas palabras que importan a quienes conceden algunos premios literalios sean las del nombre del autor. El reproche se queda corto en la crítica de quienes hacen negocios creando series en la que les dicen a los adolescentes que son estupendos tal y como son, que se muestren orgullosos y no permiten que nada les cambie, en lugar de decirles que aprendan que aun son estúpidos (nada personal, todos hemos pasado por eso). Y luego están los contratados como tertulianos universales capaz de transformar cualquier tema en estupidez...¿Desprecio? No. Pero quizá algo no muy lejano.
Frases como estas que deben entenderse en su contexto y valorando todos sus significados e intenciones, y algunas actuaciones que han sido mal interpretadas o que si lo han sido bien deben considerarse aisladas y excepcionales, han llevado a asociar a la figura del cultureta una actitud de superioridad y de desprecio que, según los defensores de esta apreciación, aplicaría a una mayoría de las personas y de las obras culturales.
Pero la propia naturaleza de la actividad del cultureta, cuando ejerce como tal, y por tanto en lo que iguala a los culturetas, que luego en cuanto características personales pueden ser muy diferentes, los pueden haber encantadores y muy desagradables, yo he conocido de todo, es para contar en otro momento, pero volviendo al tema de hoy, los culturetas en cuanto culturetas es muy extraño que tengan esa actitud despreciativa.
En lo que respecta a las personas que les rodean, el cultureta tiene formación y disciplina de carácter suficiente para mantener siempre respeto y educación, y nunca se va a considerar superior a otra porque éste tenga menor cultura. Lo que quizá puede inducir a error de apreciación es la infatigable lucha del cultureta contra la ignorancia. Qué no contra el ignorante, si bien es cierto que al cultureta siente un cierto efecto de repulsión hacia las personas que no tienen ningun deseo de mejora, que se sienten plenamente satisfechos de su ignorancia y sus formas vulgares. Pero en cualquier el cultureta los respeta como seres humanos que son, o al menos como seres vivos que son.
En cuanto a las obras culturales, no se le puede reprochar al cultureta tener criterio propio, y es normal que lo manifieste con entusiasmo y emoción dada la importancia que le da al tema. Pienso que puede estimarse una actitud despreciativa porque el cultureta se suele mostrar especialmente duro en las críticas de obras que tienen gran éxito. En realidad mejor decir productos en lugar de obras pues se trata de engendros industriales sin ningun intención artística. Y claro, si en una reunión el cultureta esta rodeado de personas que hablan elogiosamente de uno de esos productos, y si el cultureta, que suele preferir guardar un prudente silencio en estas situaciones, es preguntado y responde que a él personalmente, que tiene un gusto quizá muy particular, le parece una descomunal mierda, pues a los otros ya les viene el pensamiento de ya esta el listo. Pero no es el cultureta un censor, menos un inquisidor, que promueva quemar en la hoguera esos productos (seguramente provocarían un humo tóxico muy desagradable incluso dañino).
Otra expresión del criterio propio del cultureta sería el catalogar como sobrevalorados a autores muy bien considerados por culteretas veteranos o críticos prestigiosos. Si el gusto educado de un cultureta rechaza a estos autores o alguna de sus obras más representativas hace bien en no comulgar con esas apreciaciones admirativas por muy venerables que sean las personas que las comportan.
Combatir la ignorancia, manifestar, porque no con cierta vehemencia, un criterio, pero de ahí a despreciar, y mucho menos a personas... Cierto es que resulta dificil entender, a aquellos que creen que en su interior ahí que manifestar sin cuestionarse lo más mínimo si tienen talento y sin dedicar ningún esfuerzo a aprender las técnicas que le permitirían un mejor expresar. Resulta dificil soportar a los comentaristas de emisoras musicales comerciales que se permiten calificar como genios a individuos cuya escasez de talento es solo comparable a su falta de verguenza. Es francamente molesto que las únicas palabras que importan a quienes conceden algunos premios literalios sean las del nombre del autor. El reproche se queda corto en la crítica de quienes hacen negocios creando series en la que les dicen a los adolescentes que son estupendos tal y como son, que se muestren orgullosos y no permiten que nada les cambie, en lugar de decirles que aprendan que aun son estúpidos (nada personal, todos hemos pasado por eso). Y luego están los contratados como tertulianos universales capaz de transformar cualquier tema en estupidez...¿Desprecio? No. Pero quizá algo no muy lejano.
jueves, 5 de marzo de 2009
Angustias de un cultureta- Verse superado.
No es fácil ser cultureta. No solo exige tiempo y esfuerzos, sino que implica sufrir un considerable estress (sobretodo cuando uno es un cultureta de gran ciudad), obliga a mantener díficiles equilibrios (tema a desarrollar en un futuro) y origina momentos de considerable angustia. Una de las situaciones que provoca congoja es la de sentirse superado realizando una actividad cultural.
Por ejemplo, hace no mucho asistiendo yo a un concierto, tuve esa sensación. Era uno de estos conciertos a los que iba con escasa conocimiento de la música que iba a escuchar. Solo algún comentario elogioso leído, alguna información sacada de internet, herramienta esencial de input-output del neo cultureta.
La cuestión fue, que desde el inicio, incluso antes, ya mientras en la espera del comienzo leí con detalle el programa, tuve esa molesta sensación de que aquello me iba a superar y así fue. Esa sensación es posterior a una primera cuestión, espada de Damoclés permanente sobre cualquier cabeza cultureta, que es la separación entre mierda o arte. Una vez decidido que algo es arte, si el cultureta siente que no esta disfrutando se produce esa angustia, provocada por el reconocimiento de la incapacidad de captar lo que esa obra esta ofreciendo. Y es que el cultureta siente un profundo deseo de disfrutar al máximo de cada actividad cultural que realiza por varias razones: el gozo en si mismo, el sentimiento de enriquecimiento y mejora personal, la posibilidad de transmitir a los demás con entusiasmo y sinceridad el enorme provecho y placer que se ha obtenido, y la satisfacción que provoca saberse apto para capturar todos los matices, tonos, sabores que una obra contiene, los más aparentes y sencillos y los más escondidos y profundos. Debe haber algún otro motivo pero ahora no me viene.
¿Qué puede hacer el cultureta ante esa angustia? Bien, lo dejaremos para una próxima publicación.
Por ejemplo, hace no mucho asistiendo yo a un concierto, tuve esa sensación. Era uno de estos conciertos a los que iba con escasa conocimiento de la música que iba a escuchar. Solo algún comentario elogioso leído, alguna información sacada de internet, herramienta esencial de input-output del neo cultureta.
La cuestión fue, que desde el inicio, incluso antes, ya mientras en la espera del comienzo leí con detalle el programa, tuve esa molesta sensación de que aquello me iba a superar y así fue. Esa sensación es posterior a una primera cuestión, espada de Damoclés permanente sobre cualquier cabeza cultureta, que es la separación entre mierda o arte. Una vez decidido que algo es arte, si el cultureta siente que no esta disfrutando se produce esa angustia, provocada por el reconocimiento de la incapacidad de captar lo que esa obra esta ofreciendo. Y es que el cultureta siente un profundo deseo de disfrutar al máximo de cada actividad cultural que realiza por varias razones: el gozo en si mismo, el sentimiento de enriquecimiento y mejora personal, la posibilidad de transmitir a los demás con entusiasmo y sinceridad el enorme provecho y placer que se ha obtenido, y la satisfacción que provoca saberse apto para capturar todos los matices, tonos, sabores que una obra contiene, los más aparentes y sencillos y los más escondidos y profundos. Debe haber algún otro motivo pero ahora no me viene.
¿Qué puede hacer el cultureta ante esa angustia? Bien, lo dejaremos para una próxima publicación.
martes, 3 de marzo de 2009
Como diferenciar a un cultureta de otras formas de vida.
Puede ser fácil para miradas poco preparadas catalogar como culturetas a otros seres que distan mucho de ser de nuestra especie.
En especial en los años de la adolescencia o de la primera juventad, muchos consideran crías de cultureta a individuos que para nada lo son.
Para ayudar a apreciar las diferencias, vamos a identificar y a comentar los rasgos más distintivos de otras especies a las que se puede llegar a confundir con el cultureta.
Para empezar están los modernillos rebeldes. Como similitud con los culturetas esta que leen algún libro, escuchan música extraña, y no van a ver pelis taquilleras. Pero hay enormes diferencias, de hecho catalogar a uno de esos como cultureta es algo que escuece: los modernillos rebeldes solo leen libros modernos de tinte habitualmente rojuno, suelen cometer la herejía de renegar de los clásicos, para acentuar su actitud contraria a la cultura establecida. La música que escuchan lo mismo que su ropa y sus ideas son minoritarias pero están de moda (sabemos que un cultureta, con una visión de largas miras, nunca le da importancia a lo pasajero). Los modernillos son en gran mayoría masculinos, y solo les pueden confundir con culturetas los de este mismo género, ya que las jovenes hembras les diferencias con facilidad. Al modernillo se le suele ver acompañado de féminas (no sucede lo mismo en el caso de los varones culturetas), y hay datos que apuntan a que mientras el cultureta comienza a desarrollar cualidades como la imaginación, los modernillos practican sexo.
Otra especie a identificar son los yosoyasí. Estos tienen una actividad cultural de diverso género y calidad pero con la única intención de reforzar ideas que ya tienen y justificar los comportamientos que se siente impulsados a realizar. Lo interpretan todo como les conviene y lo que no les agrada o no pueden amoldar a sus pensamientos lo rechazan y desprecian. Es evidente que los culturetas consideran la autocrítica y el cuestionamiento garantes de un buen pensamiento.
Y estan también los estupendos. Estos se creen lo más grande que ha parido madre no se sabe bien porqué. Y necesitan creer que lo son en todos los ámbitos en el intelectual, en el emocional...Acostumbran a tener un libro, solo uno (habitualmente muy malo, o si es bueno muy mal asimilado) como eje central de su pensamiento; libro con el que se sienten muy identificados porque pone en palabras todo lo maravilloso que ellos llevan dentro. Presumen de películas, música y otros artes que no entienden pero que les parece suficientemente complejas y profundas para estas en consonancia con su naturaleza (creen poder hacer en un momento lo que los culturetas saben que es un trabajo de una vida: descubrir los más brillantes diamantes en la gran mina de la cultura). Vanidosos, tienen mucha más vida social que los humildes culturetas, ya que necesitan recibir de manera continua la simpatía, el cariño y la admiración de otros.
Hasta aquí una ayuda para no confundir a los culturetas en formación con otras especies. En otra ocasión hablaremos de otras formas de vida que pueden dar lugar a error ya en la edad adulta.
En especial en los años de la adolescencia o de la primera juventad, muchos consideran crías de cultureta a individuos que para nada lo son.
Para ayudar a apreciar las diferencias, vamos a identificar y a comentar los rasgos más distintivos de otras especies a las que se puede llegar a confundir con el cultureta.
Para empezar están los modernillos rebeldes. Como similitud con los culturetas esta que leen algún libro, escuchan música extraña, y no van a ver pelis taquilleras. Pero hay enormes diferencias, de hecho catalogar a uno de esos como cultureta es algo que escuece: los modernillos rebeldes solo leen libros modernos de tinte habitualmente rojuno, suelen cometer la herejía de renegar de los clásicos, para acentuar su actitud contraria a la cultura establecida. La música que escuchan lo mismo que su ropa y sus ideas son minoritarias pero están de moda (sabemos que un cultureta, con una visión de largas miras, nunca le da importancia a lo pasajero). Los modernillos son en gran mayoría masculinos, y solo les pueden confundir con culturetas los de este mismo género, ya que las jovenes hembras les diferencias con facilidad. Al modernillo se le suele ver acompañado de féminas (no sucede lo mismo en el caso de los varones culturetas), y hay datos que apuntan a que mientras el cultureta comienza a desarrollar cualidades como la imaginación, los modernillos practican sexo.
Otra especie a identificar son los yosoyasí. Estos tienen una actividad cultural de diverso género y calidad pero con la única intención de reforzar ideas que ya tienen y justificar los comportamientos que se siente impulsados a realizar. Lo interpretan todo como les conviene y lo que no les agrada o no pueden amoldar a sus pensamientos lo rechazan y desprecian. Es evidente que los culturetas consideran la autocrítica y el cuestionamiento garantes de un buen pensamiento.
Y estan también los estupendos. Estos se creen lo más grande que ha parido madre no se sabe bien porqué. Y necesitan creer que lo son en todos los ámbitos en el intelectual, en el emocional...Acostumbran a tener un libro, solo uno (habitualmente muy malo, o si es bueno muy mal asimilado) como eje central de su pensamiento; libro con el que se sienten muy identificados porque pone en palabras todo lo maravilloso que ellos llevan dentro. Presumen de películas, música y otros artes que no entienden pero que les parece suficientemente complejas y profundas para estas en consonancia con su naturaleza (creen poder hacer en un momento lo que los culturetas saben que es un trabajo de una vida: descubrir los más brillantes diamantes en la gran mina de la cultura). Vanidosos, tienen mucha más vida social que los humildes culturetas, ya que necesitan recibir de manera continua la simpatía, el cariño y la admiración de otros.
Hasta aquí una ayuda para no confundir a los culturetas en formación con otras especies. En otra ocasión hablaremos de otras formas de vida que pueden dar lugar a error ya en la edad adulta.
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