Sobre la vida y circunstancias de un cultureta

jueves, 15 de octubre de 2009

Autor bastardo

Decir que a uno le gusta Tarantino, no es la mejor frase de entrada en un circulo cultureta. A no ser que uno ya tenga una reputación y se lo pueda permitir. A no ser que uno tenga una fama de cultureta ortodoxo y quiera dar un toque de color o personal. A no ser que uno se introduzca en un grupo cultureta modernillo en un ambiente cool y tenga una frase posterior epatente, muy en la línea de un dialogo de una de sus películas.
Tarantino no es un director que haga películas para culturetas. Sus historias no buscan la trascendencia, sus reflexiones no pretenden descubrir grandes verdades, no pretende emocionar haciendo exhibición de una sensibilidad mayor que la de una poetisa adolescente embarazada, ni descubre caras de la realidad ocultas para el homus vulgaris.
Solo se preocupa del cine, de hacer el cine que le gusta, copiando de todas partes para hacer algo propio. El cine está por encima de todo, por encima de la realidad y por encima de la historia.
Y lo consigue. Incluso arriesgando mucho tiene un elevado porcentaje de acierto. Entretiene, divierte y a veces logra momentos extraordinarios, como la estupenda primera escena de bastardos.
No solo de películas afganas o indonesias se tiene que alimentar el cultureta. De vez en cuando sienta bien un cuarto de libra de Tarantino.