Sobre la vida y circunstancias de un cultureta

sábado, 7 de marzo de 2009

Sobre la presunta actitud despreciativa de un cultureta

"Mi ignorancia es grande: la vuestra mucho mayor"- Cultureta anónimo.

Frases como estas que deben entenderse en su contexto y valorando todos sus significados e intenciones, y algunas actuaciones que han sido mal interpretadas o que si lo han sido bien deben considerarse aisladas y excepcionales, han llevado a asociar a la figura del cultureta una actitud de superioridad y de desprecio que, según los defensores de esta apreciación, aplicaría a una mayoría de las personas y de las obras culturales.

Pero la propia naturaleza de la actividad del cultureta, cuando ejerce como tal, y por tanto en lo que iguala a los culturetas, que luego en cuanto características personales pueden ser muy diferentes, los pueden haber encantadores y muy desagradables, yo he conocido de todo, es para contar en otro momento, pero volviendo al tema de hoy, los culturetas en cuanto culturetas es muy extraño que tengan esa actitud despreciativa.

En lo que respecta a las personas que les rodean, el cultureta tiene formación y disciplina de carácter suficiente para mantener siempre respeto y educación, y nunca se va a considerar superior a otra porque éste tenga menor cultura. Lo que quizá puede inducir a error de apreciación es la infatigable lucha del cultureta contra la ignorancia. Qué no contra el ignorante, si bien es cierto que al cultureta siente un cierto efecto de repulsión hacia las personas que no tienen ningun deseo de mejora, que se sienten plenamente satisfechos de su ignorancia y sus formas vulgares. Pero en cualquier el cultureta los respeta como seres humanos que son, o al menos como seres vivos que son.

En cuanto a las obras culturales, no se le puede reprochar al cultureta tener criterio propio, y es normal que lo manifieste con entusiasmo y emoción dada la importancia que le da al tema. Pienso que puede estimarse una actitud despreciativa porque el cultureta se suele mostrar especialmente duro en las críticas de obras que tienen gran éxito. En realidad mejor decir productos en lugar de obras pues se trata de engendros industriales sin ningun intención artística. Y claro, si en una reunión el cultureta esta rodeado de personas que hablan elogiosamente de uno de esos productos, y si el cultureta, que suele preferir guardar un prudente silencio en estas situaciones, es preguntado y responde que a él personalmente, que tiene un gusto quizá muy particular, le parece una descomunal mierda, pues a los otros ya les viene el pensamiento de ya esta el listo. Pero no es el cultureta un censor, menos un inquisidor, que promueva quemar en la hoguera esos productos (seguramente provocarían un humo tóxico muy desagradable incluso dañino).

Otra expresión del criterio propio del cultureta sería el catalogar como sobrevalorados a autores muy bien considerados por culteretas veteranos o críticos prestigiosos. Si el gusto educado de un cultureta rechaza a estos autores o alguna de sus obras más representativas hace bien en no comulgar con esas apreciaciones admirativas por muy venerables que sean las personas que las comportan.

Combatir la ignorancia, manifestar, porque no con cierta vehemencia, un criterio, pero de ahí a despreciar, y mucho menos a personas... Cierto es que resulta dificil entender, a aquellos que creen que en su interior ahí que manifestar sin cuestionarse lo más mínimo si tienen talento y sin dedicar ningún esfuerzo a aprender las técnicas que le permitirían un mejor expresar. Resulta dificil soportar a los comentaristas de emisoras musicales comerciales que se permiten calificar como genios a individuos cuya escasez de talento es solo comparable a su falta de verguenza. Es francamente molesto que las únicas palabras que importan a quienes conceden algunos premios literalios sean las del nombre del autor. El reproche se queda corto en la crítica de quienes hacen negocios creando series en la que les dicen a los adolescentes que son estupendos tal y como son, que se muestren orgullosos y no permiten que nada les cambie, en lugar de decirles que aprendan que aun son estúpidos (nada personal, todos hemos pasado por eso). Y luego están los contratados como tertulianos universales capaz de transformar cualquier tema en estupidez...¿Desprecio? No. Pero quizá algo no muy lejano.