"Sé que todo es relativo, subjetivo; pero el mismo tipo de impulso, que siento lleno de innegable certeza, que me hace pensar ¡sol! al ver amanecer, provoca que ahora piense ¡mierda!".
Extracto del libro “Qué quieres que te diga: una crítica al menos honesta” de Fortunato Pérez.
A veces el cultureta no duda. A veces tiene la certeza absoluta de que lo que está presenciando es arte o es mierda. Hoy hablaré del segundo caso.
Hace poco, en un concierto de clásica tuve esa sensación. Un concierto en el que el programa estaba compuesto fundamentalmente compuesto por clásicos, obras de una belleza que se reconoce con facilidad, que puede no deslumbrar pero que es apreciada por casi cualquier espectador atento y receptivo.
Y en medio de todo esto una obra de estreno. Música contemporánea. Ya sería bastante cuestionable la decisión de incluir una obra que no respetará las cánones clásicos de belleza, pero si la creación es grosera con cualquier criterio imaginable de belleza, uno piensa que quien tuvo la idea de incluir semejante pieza tuvo tan poco acierto en su decisión, como la tuvo el compositor en la suya al elegir oficio.
Calificaría la creación en el grupo “no tengo ningún talento, pero trato de aparentar un gran dominio y complejidad a fuerza de hacer cosas raras”. Y cuando hablo de hacer cosas raras no me refiero a algo poco convencional como por ejemplo componer llegar de ultraagudos o infragraves, cuestionable, pero con fundamento. No; hablo de algo sin sentido y sin más intención que aparentar una hondura inexistente. Como tener a un muy competente cuarteto de cuerda y hacerle tocar de forma totalmente contraria a la naturaleza de sus instrumentos. Una aberración comparable a pegar una patada a un bailarín para que baile cojo, o tapar los ojos con una venda al director de fotografía.
En esta ocasión, la respuesta general del público, aunque educada por respeto a los músicos y al entorno, dejo claro cuál era la reacción que había provocado la obra, pero incluso si hubiera habido una aprobación mayoritaria ésta no habría creado ninguna duda pues en esta ocasión veía la delgada línea roja muy lejos desde una región muy interior de ese territorio llamado mierda.
Sobre la vida y circunstancias de un cultureta
domingo, 8 de marzo de 2009
La delgada línea roja entre mierda y arte,
"No hay certezas, solo teorías"- Extracto de "Yo leo a Kierkegard: Tratado de la desesperación del cultureta".
Quiero hacer una primera aproximación a una de las principales causas de angustia del cultureta: decidir si algo es mierda o arte.
Cuando un cultureta siente que camina sobre esa delgada línea roja, que tan fácil para él es inclinarse hacia uno u otro lado, y que igual de numerosos y consistentes podían ser sus argumentos para defender una u otra consideración, vuelve a él el viejo cuento del nuevo traje del emperador .
Los riesgos que corre el cultureta, derivados de su inquietud y de su deseo insaciable de nuevos descubrimientos, le llevan a encontrarse en situaciones de mucha inseguridad. Se enfrenta a nuevas propuestas que crean una enorme dificultad para la emisión de un juicio.
Si el gusto del cultureta cree intuir algo, que no logra apreciar pero que está convencido de que esta ahí, o si confía plenamente en juicios ajenos muy favorables, se encuentra entonces ante una experiencia de verse superado, de la que ya inicie el comentario, que es también dificil pero no tan angustiosa.
El problema serio es cuando realmente el cultureta no sabe si ve lo que no hay, o si se esta imaginando que existe lo que nunca ha estado. El cultureta tiene ideas opuestas, impulsos contradictorios. Unos le sugieren emociones latentes, le susurran mensajes secretos; otros le indican simple y llanamente, no te engañes esto es mierda, no hay que dedicarle más tiempo ni más esfuerzo, es una tontería sin sentido ni sensibilidad, no te tires de cabeza que hay muy poca profundidad. Y el cultureta no sabe de donde provienen esos mensajes. Puede ser que su origen sean sus pretensiones de cultureta, que su vanidad le lleva a pensar que es capaz de percibir lo invisible o por el contrario que descubre la vacuidad y simpleza de lo que otros admiran. También puede ocurrir que influyan un elemental rechazo a lo nuevo. O que, a favor o en contra, esten influyendo prejuicios, el efecto de comentarios ajenos, asociaciones involuntarias, factores del entorno, el no querer repetir antiguos errores cometidos por dejarse seducir por lo que nunca cumplió expectativas o rechazar lo que luego se mostró excelso...
Quiero hacer una primera aproximación a una de las principales causas de angustia del cultureta: decidir si algo es mierda o arte.
Cuando un cultureta siente que camina sobre esa delgada línea roja, que tan fácil para él es inclinarse hacia uno u otro lado, y que igual de numerosos y consistentes podían ser sus argumentos para defender una u otra consideración, vuelve a él el viejo cuento del nuevo traje del emperador .
Los riesgos que corre el cultureta, derivados de su inquietud y de su deseo insaciable de nuevos descubrimientos, le llevan a encontrarse en situaciones de mucha inseguridad. Se enfrenta a nuevas propuestas que crean una enorme dificultad para la emisión de un juicio.
Si el gusto del cultureta cree intuir algo, que no logra apreciar pero que está convencido de que esta ahí, o si confía plenamente en juicios ajenos muy favorables, se encuentra entonces ante una experiencia de verse superado, de la que ya inicie el comentario, que es también dificil pero no tan angustiosa.
El problema serio es cuando realmente el cultureta no sabe si ve lo que no hay, o si se esta imaginando que existe lo que nunca ha estado. El cultureta tiene ideas opuestas, impulsos contradictorios. Unos le sugieren emociones latentes, le susurran mensajes secretos; otros le indican simple y llanamente, no te engañes esto es mierda, no hay que dedicarle más tiempo ni más esfuerzo, es una tontería sin sentido ni sensibilidad, no te tires de cabeza que hay muy poca profundidad. Y el cultureta no sabe de donde provienen esos mensajes. Puede ser que su origen sean sus pretensiones de cultureta, que su vanidad le lleva a pensar que es capaz de percibir lo invisible o por el contrario que descubre la vacuidad y simpleza de lo que otros admiran. También puede ocurrir que influyan un elemental rechazo a lo nuevo. O que, a favor o en contra, esten influyendo prejuicios, el efecto de comentarios ajenos, asociaciones involuntarias, factores del entorno, el no querer repetir antiguos errores cometidos por dejarse seducir por lo que nunca cumplió expectativas o rechazar lo que luego se mostró excelso...
En fin, una grave dificultad a la que tiene inevitablemente que hacer frente el cultureta. Si esperan que les de una respuesta para resoverlo, lo siento, no soy capaz. Solo puede relatar las maneras de afrontarlo, las resultantes de experiencias propias, y las ajenas conocidas.
sábado, 7 de marzo de 2009
Sobre la presunta actitud despreciativa de un cultureta
"Mi ignorancia es grande: la vuestra mucho mayor"- Cultureta anónimo.
Frases como estas que deben entenderse en su contexto y valorando todos sus significados e intenciones, y algunas actuaciones que han sido mal interpretadas o que si lo han sido bien deben considerarse aisladas y excepcionales, han llevado a asociar a la figura del cultureta una actitud de superioridad y de desprecio que, según los defensores de esta apreciación, aplicaría a una mayoría de las personas y de las obras culturales.
Pero la propia naturaleza de la actividad del cultureta, cuando ejerce como tal, y por tanto en lo que iguala a los culturetas, que luego en cuanto características personales pueden ser muy diferentes, los pueden haber encantadores y muy desagradables, yo he conocido de todo, es para contar en otro momento, pero volviendo al tema de hoy, los culturetas en cuanto culturetas es muy extraño que tengan esa actitud despreciativa.
En lo que respecta a las personas que les rodean, el cultureta tiene formación y disciplina de carácter suficiente para mantener siempre respeto y educación, y nunca se va a considerar superior a otra porque éste tenga menor cultura. Lo que quizá puede inducir a error de apreciación es la infatigable lucha del cultureta contra la ignorancia. Qué no contra el ignorante, si bien es cierto que al cultureta siente un cierto efecto de repulsión hacia las personas que no tienen ningun deseo de mejora, que se sienten plenamente satisfechos de su ignorancia y sus formas vulgares. Pero en cualquier el cultureta los respeta como seres humanos que son, o al menos como seres vivos que son.
En cuanto a las obras culturales, no se le puede reprochar al cultureta tener criterio propio, y es normal que lo manifieste con entusiasmo y emoción dada la importancia que le da al tema. Pienso que puede estimarse una actitud despreciativa porque el cultureta se suele mostrar especialmente duro en las críticas de obras que tienen gran éxito. En realidad mejor decir productos en lugar de obras pues se trata de engendros industriales sin ningun intención artística. Y claro, si en una reunión el cultureta esta rodeado de personas que hablan elogiosamente de uno de esos productos, y si el cultureta, que suele preferir guardar un prudente silencio en estas situaciones, es preguntado y responde que a él personalmente, que tiene un gusto quizá muy particular, le parece una descomunal mierda, pues a los otros ya les viene el pensamiento de ya esta el listo. Pero no es el cultureta un censor, menos un inquisidor, que promueva quemar en la hoguera esos productos (seguramente provocarían un humo tóxico muy desagradable incluso dañino).
Otra expresión del criterio propio del cultureta sería el catalogar como sobrevalorados a autores muy bien considerados por culteretas veteranos o críticos prestigiosos. Si el gusto educado de un cultureta rechaza a estos autores o alguna de sus obras más representativas hace bien en no comulgar con esas apreciaciones admirativas por muy venerables que sean las personas que las comportan.
Combatir la ignorancia, manifestar, porque no con cierta vehemencia, un criterio, pero de ahí a despreciar, y mucho menos a personas... Cierto es que resulta dificil entender, a aquellos que creen que en su interior ahí que manifestar sin cuestionarse lo más mínimo si tienen talento y sin dedicar ningún esfuerzo a aprender las técnicas que le permitirían un mejor expresar. Resulta dificil soportar a los comentaristas de emisoras musicales comerciales que se permiten calificar como genios a individuos cuya escasez de talento es solo comparable a su falta de verguenza. Es francamente molesto que las únicas palabras que importan a quienes conceden algunos premios literalios sean las del nombre del autor. El reproche se queda corto en la crítica de quienes hacen negocios creando series en la que les dicen a los adolescentes que son estupendos tal y como son, que se muestren orgullosos y no permiten que nada les cambie, en lugar de decirles que aprendan que aun son estúpidos (nada personal, todos hemos pasado por eso). Y luego están los contratados como tertulianos universales capaz de transformar cualquier tema en estupidez...¿Desprecio? No. Pero quizá algo no muy lejano.
Frases como estas que deben entenderse en su contexto y valorando todos sus significados e intenciones, y algunas actuaciones que han sido mal interpretadas o que si lo han sido bien deben considerarse aisladas y excepcionales, han llevado a asociar a la figura del cultureta una actitud de superioridad y de desprecio que, según los defensores de esta apreciación, aplicaría a una mayoría de las personas y de las obras culturales.
Pero la propia naturaleza de la actividad del cultureta, cuando ejerce como tal, y por tanto en lo que iguala a los culturetas, que luego en cuanto características personales pueden ser muy diferentes, los pueden haber encantadores y muy desagradables, yo he conocido de todo, es para contar en otro momento, pero volviendo al tema de hoy, los culturetas en cuanto culturetas es muy extraño que tengan esa actitud despreciativa.
En lo que respecta a las personas que les rodean, el cultureta tiene formación y disciplina de carácter suficiente para mantener siempre respeto y educación, y nunca se va a considerar superior a otra porque éste tenga menor cultura. Lo que quizá puede inducir a error de apreciación es la infatigable lucha del cultureta contra la ignorancia. Qué no contra el ignorante, si bien es cierto que al cultureta siente un cierto efecto de repulsión hacia las personas que no tienen ningun deseo de mejora, que se sienten plenamente satisfechos de su ignorancia y sus formas vulgares. Pero en cualquier el cultureta los respeta como seres humanos que son, o al menos como seres vivos que son.
En cuanto a las obras culturales, no se le puede reprochar al cultureta tener criterio propio, y es normal que lo manifieste con entusiasmo y emoción dada la importancia que le da al tema. Pienso que puede estimarse una actitud despreciativa porque el cultureta se suele mostrar especialmente duro en las críticas de obras que tienen gran éxito. En realidad mejor decir productos en lugar de obras pues se trata de engendros industriales sin ningun intención artística. Y claro, si en una reunión el cultureta esta rodeado de personas que hablan elogiosamente de uno de esos productos, y si el cultureta, que suele preferir guardar un prudente silencio en estas situaciones, es preguntado y responde que a él personalmente, que tiene un gusto quizá muy particular, le parece una descomunal mierda, pues a los otros ya les viene el pensamiento de ya esta el listo. Pero no es el cultureta un censor, menos un inquisidor, que promueva quemar en la hoguera esos productos (seguramente provocarían un humo tóxico muy desagradable incluso dañino).
Otra expresión del criterio propio del cultureta sería el catalogar como sobrevalorados a autores muy bien considerados por culteretas veteranos o críticos prestigiosos. Si el gusto educado de un cultureta rechaza a estos autores o alguna de sus obras más representativas hace bien en no comulgar con esas apreciaciones admirativas por muy venerables que sean las personas que las comportan.
Combatir la ignorancia, manifestar, porque no con cierta vehemencia, un criterio, pero de ahí a despreciar, y mucho menos a personas... Cierto es que resulta dificil entender, a aquellos que creen que en su interior ahí que manifestar sin cuestionarse lo más mínimo si tienen talento y sin dedicar ningún esfuerzo a aprender las técnicas que le permitirían un mejor expresar. Resulta dificil soportar a los comentaristas de emisoras musicales comerciales que se permiten calificar como genios a individuos cuya escasez de talento es solo comparable a su falta de verguenza. Es francamente molesto que las únicas palabras que importan a quienes conceden algunos premios literalios sean las del nombre del autor. El reproche se queda corto en la crítica de quienes hacen negocios creando series en la que les dicen a los adolescentes que son estupendos tal y como son, que se muestren orgullosos y no permiten que nada les cambie, en lugar de decirles que aprendan que aun son estúpidos (nada personal, todos hemos pasado por eso). Y luego están los contratados como tertulianos universales capaz de transformar cualquier tema en estupidez...¿Desprecio? No. Pero quizá algo no muy lejano.
jueves, 5 de marzo de 2009
Angustias de un cultureta- Verse superado.
No es fácil ser cultureta. No solo exige tiempo y esfuerzos, sino que implica sufrir un considerable estress (sobretodo cuando uno es un cultureta de gran ciudad), obliga a mantener díficiles equilibrios (tema a desarrollar en un futuro) y origina momentos de considerable angustia. Una de las situaciones que provoca congoja es la de sentirse superado realizando una actividad cultural.
Por ejemplo, hace no mucho asistiendo yo a un concierto, tuve esa sensación. Era uno de estos conciertos a los que iba con escasa conocimiento de la música que iba a escuchar. Solo algún comentario elogioso leído, alguna información sacada de internet, herramienta esencial de input-output del neo cultureta.
La cuestión fue, que desde el inicio, incluso antes, ya mientras en la espera del comienzo leí con detalle el programa, tuve esa molesta sensación de que aquello me iba a superar y así fue. Esa sensación es posterior a una primera cuestión, espada de Damoclés permanente sobre cualquier cabeza cultureta, que es la separación entre mierda o arte. Una vez decidido que algo es arte, si el cultureta siente que no esta disfrutando se produce esa angustia, provocada por el reconocimiento de la incapacidad de captar lo que esa obra esta ofreciendo. Y es que el cultureta siente un profundo deseo de disfrutar al máximo de cada actividad cultural que realiza por varias razones: el gozo en si mismo, el sentimiento de enriquecimiento y mejora personal, la posibilidad de transmitir a los demás con entusiasmo y sinceridad el enorme provecho y placer que se ha obtenido, y la satisfacción que provoca saberse apto para capturar todos los matices, tonos, sabores que una obra contiene, los más aparentes y sencillos y los más escondidos y profundos. Debe haber algún otro motivo pero ahora no me viene.
¿Qué puede hacer el cultureta ante esa angustia? Bien, lo dejaremos para una próxima publicación.
Por ejemplo, hace no mucho asistiendo yo a un concierto, tuve esa sensación. Era uno de estos conciertos a los que iba con escasa conocimiento de la música que iba a escuchar. Solo algún comentario elogioso leído, alguna información sacada de internet, herramienta esencial de input-output del neo cultureta.
La cuestión fue, que desde el inicio, incluso antes, ya mientras en la espera del comienzo leí con detalle el programa, tuve esa molesta sensación de que aquello me iba a superar y así fue. Esa sensación es posterior a una primera cuestión, espada de Damoclés permanente sobre cualquier cabeza cultureta, que es la separación entre mierda o arte. Una vez decidido que algo es arte, si el cultureta siente que no esta disfrutando se produce esa angustia, provocada por el reconocimiento de la incapacidad de captar lo que esa obra esta ofreciendo. Y es que el cultureta siente un profundo deseo de disfrutar al máximo de cada actividad cultural que realiza por varias razones: el gozo en si mismo, el sentimiento de enriquecimiento y mejora personal, la posibilidad de transmitir a los demás con entusiasmo y sinceridad el enorme provecho y placer que se ha obtenido, y la satisfacción que provoca saberse apto para capturar todos los matices, tonos, sabores que una obra contiene, los más aparentes y sencillos y los más escondidos y profundos. Debe haber algún otro motivo pero ahora no me viene.
¿Qué puede hacer el cultureta ante esa angustia? Bien, lo dejaremos para una próxima publicación.
martes, 3 de marzo de 2009
Como diferenciar a un cultureta de otras formas de vida.
Puede ser fácil para miradas poco preparadas catalogar como culturetas a otros seres que distan mucho de ser de nuestra especie.
En especial en los años de la adolescencia o de la primera juventad, muchos consideran crías de cultureta a individuos que para nada lo son.
Para ayudar a apreciar las diferencias, vamos a identificar y a comentar los rasgos más distintivos de otras especies a las que se puede llegar a confundir con el cultureta.
Para empezar están los modernillos rebeldes. Como similitud con los culturetas esta que leen algún libro, escuchan música extraña, y no van a ver pelis taquilleras. Pero hay enormes diferencias, de hecho catalogar a uno de esos como cultureta es algo que escuece: los modernillos rebeldes solo leen libros modernos de tinte habitualmente rojuno, suelen cometer la herejía de renegar de los clásicos, para acentuar su actitud contraria a la cultura establecida. La música que escuchan lo mismo que su ropa y sus ideas son minoritarias pero están de moda (sabemos que un cultureta, con una visión de largas miras, nunca le da importancia a lo pasajero). Los modernillos son en gran mayoría masculinos, y solo les pueden confundir con culturetas los de este mismo género, ya que las jovenes hembras les diferencias con facilidad. Al modernillo se le suele ver acompañado de féminas (no sucede lo mismo en el caso de los varones culturetas), y hay datos que apuntan a que mientras el cultureta comienza a desarrollar cualidades como la imaginación, los modernillos practican sexo.
Otra especie a identificar son los yosoyasí. Estos tienen una actividad cultural de diverso género y calidad pero con la única intención de reforzar ideas que ya tienen y justificar los comportamientos que se siente impulsados a realizar. Lo interpretan todo como les conviene y lo que no les agrada o no pueden amoldar a sus pensamientos lo rechazan y desprecian. Es evidente que los culturetas consideran la autocrítica y el cuestionamiento garantes de un buen pensamiento.
Y estan también los estupendos. Estos se creen lo más grande que ha parido madre no se sabe bien porqué. Y necesitan creer que lo son en todos los ámbitos en el intelectual, en el emocional...Acostumbran a tener un libro, solo uno (habitualmente muy malo, o si es bueno muy mal asimilado) como eje central de su pensamiento; libro con el que se sienten muy identificados porque pone en palabras todo lo maravilloso que ellos llevan dentro. Presumen de películas, música y otros artes que no entienden pero que les parece suficientemente complejas y profundas para estas en consonancia con su naturaleza (creen poder hacer en un momento lo que los culturetas saben que es un trabajo de una vida: descubrir los más brillantes diamantes en la gran mina de la cultura). Vanidosos, tienen mucha más vida social que los humildes culturetas, ya que necesitan recibir de manera continua la simpatía, el cariño y la admiración de otros.
Hasta aquí una ayuda para no confundir a los culturetas en formación con otras especies. En otra ocasión hablaremos de otras formas de vida que pueden dar lugar a error ya en la edad adulta.
En especial en los años de la adolescencia o de la primera juventad, muchos consideran crías de cultureta a individuos que para nada lo son.
Para ayudar a apreciar las diferencias, vamos a identificar y a comentar los rasgos más distintivos de otras especies a las que se puede llegar a confundir con el cultureta.
Para empezar están los modernillos rebeldes. Como similitud con los culturetas esta que leen algún libro, escuchan música extraña, y no van a ver pelis taquilleras. Pero hay enormes diferencias, de hecho catalogar a uno de esos como cultureta es algo que escuece: los modernillos rebeldes solo leen libros modernos de tinte habitualmente rojuno, suelen cometer la herejía de renegar de los clásicos, para acentuar su actitud contraria a la cultura establecida. La música que escuchan lo mismo que su ropa y sus ideas son minoritarias pero están de moda (sabemos que un cultureta, con una visión de largas miras, nunca le da importancia a lo pasajero). Los modernillos son en gran mayoría masculinos, y solo les pueden confundir con culturetas los de este mismo género, ya que las jovenes hembras les diferencias con facilidad. Al modernillo se le suele ver acompañado de féminas (no sucede lo mismo en el caso de los varones culturetas), y hay datos que apuntan a que mientras el cultureta comienza a desarrollar cualidades como la imaginación, los modernillos practican sexo.
Otra especie a identificar son los yosoyasí. Estos tienen una actividad cultural de diverso género y calidad pero con la única intención de reforzar ideas que ya tienen y justificar los comportamientos que se siente impulsados a realizar. Lo interpretan todo como les conviene y lo que no les agrada o no pueden amoldar a sus pensamientos lo rechazan y desprecian. Es evidente que los culturetas consideran la autocrítica y el cuestionamiento garantes de un buen pensamiento.
Y estan también los estupendos. Estos se creen lo más grande que ha parido madre no se sabe bien porqué. Y necesitan creer que lo son en todos los ámbitos en el intelectual, en el emocional...Acostumbran a tener un libro, solo uno (habitualmente muy malo, o si es bueno muy mal asimilado) como eje central de su pensamiento; libro con el que se sienten muy identificados porque pone en palabras todo lo maravilloso que ellos llevan dentro. Presumen de películas, música y otros artes que no entienden pero que les parece suficientemente complejas y profundas para estas en consonancia con su naturaleza (creen poder hacer en un momento lo que los culturetas saben que es un trabajo de una vida: descubrir los más brillantes diamantes en la gran mina de la cultura). Vanidosos, tienen mucha más vida social que los humildes culturetas, ya que necesitan recibir de manera continua la simpatía, el cariño y la admiración de otros.
Hasta aquí una ayuda para no confundir a los culturetas en formación con otras especies. En otra ocasión hablaremos de otras formas de vida que pueden dar lugar a error ya en la edad adulta.
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